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Los Brewers vencen 4-1 a los Rays y ganan su primera Serie Mundial

Cuarenta y cuatro años es mucho tiempo para esperar un desfile. Milwaukee esperó de todos modos, entre ocasiones perdidas y octubres que terminaban una semana antes de tiempo, y el miércoles 28 de octubre por la noche la espera terminó en St. Petersburg, Florida. Los Milwaukee Brewers vencieron 4-1 a los Tampa Bay Rays en el quinto partido en el Tropicana Field y ganaron la Serie Mundial por cuatro partidos a uno. Es el primer campeonato en la historia de la franquicia, sellado con una suave rodado de Richie Palacios hacia el segunda base Brice Turang, que lanzó a Jake Bauers en primera para el último out.

Los Brewers no llegaron arrastrándose a este título. Ganaron 103 partidos en la temporada regular, un récord de la franquicia, y luego firmaron un 11-2 en octubre, con una barrida ante Los Ángeles en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional antes de resolver esta Serie en cinco encuentros. Un equipo construido con bateo de contacto, velocidad y un bullpen profundo, justo lo menos vistoso, resultó ser el equipo más difícil de vencer cuando más importaba.

The Miz cumple, dos veces

Hay que empezar por el joven de 24 años en el centro de todo. Jacob Misiorowski, conocido ya en todo Milwaukee como The Miz, ganó los partidos 1 y 5 de esta Serie. En el encuentro decisivo trabajó cinco entradas y dos tercios sin permitir carreras, concedió solo dos hits y una base por bolas y se retiró con ventaja de 4-0 después de que unos calambres en la pantorrilla derecha pusieran fin a su noche. Ponchó solo a dos bateadores, el mínimo de su carrera, y no importó en absoluto. Cambió el espectáculo por la eficiencia y los Rays nunca lo descifraron.

Su línea de la temporada explica por qué la bola estaba en su mano: 16-5, una efectividad de 1,80, un WHIP de 0,80 y 252 ponches, la cifra más alta de las Grandes Ligas, en 174 entradas y dos tercios. Doce de sus primeros 13 lanzamientos en el quinto partido superaron las 100 millas por hora, dos de ellos a 103. Después el bullpen, con JoJo Romero, Abner Uribe y Trevor Megill entre otros, cubrió el resto sin permitir carreras hasta que un doble con dos outs en la novena dejó el marcador en 4-1. Para entonces la celebración ya había empezado en el dugout visitante.

Un novato, un receptor y un equipo lleno de héroes

Si un jugador resumió esta plantilla, fue el campocorto novato Cooper Pratt. Encadenó seis hits seguidos entre los partidos 4 y 5, abrió el marcador en el encuentro decisivo con un sencillo productor que llevó a casa a Brice Turang para el 1-0, y luego volvió a embasarse en la siguiente ofensiva y anotó con un hit de David Hamilton para el 2-0. Pratt terminó la Serie con siete carreras impulsadas, con al menos dos en cada uno de los últimos tres partidos. Un novato jugando el mejor béisbol de su vida en el escenario más grande que existe.

William Contreras añadió un doble productor en la sexta entrada, su cuarta carrera impulsada de la Serie, y un elevado de sacrificio de Pratt llevó a Contreras a casa para el 4-0. Christian Yelich, el veterano que ha sostenido a este club en años más difíciles, también anotó en esa entrada. El mánager Pat Murphy repitió durante todo el otoño que en este equipo siempre había héroes suficientes. El quinto partido lo demostró una última vez: ocho hits, cuatro carreras y cuatro jugadores distintos impulsando o cruzando el plato en la gran entrada. Es una historia de celebración colectiva que combina bien con planes festivos como las propuestas para disfrutar Nueva York hoy o con los pop-ups de la semana del maratón, porque una ciudad en modo fiesta es una ciudad en su mejor versión.

Crédito para Tampa Bay

Los Rays merecen su párrafo. Ganaron el cuarto partido en 12 entradas para mantener viva la Serie, exigieron a Milwaukee más de lo que sugiere el 4-1 final y el doble de Chandler Simpson en la novena del miércoles hizo que el último encuentro tuviera pulso hasta el último out. Tampa Bay permanece en la lista corta de clubes que aún persiguen su primer título, junto con Colorado, San Diego y Seattle. Su afición viajó, su núcleo joven es real y nadie en Milwaukee, una ciudad que conoce exactamente esa sensación, les niega que su turno llegará.

El viernes pertenece a Milwaukee

La fiesta se traslada ahora a casa. El desfile del campeonato está programado para el viernes 30 de octubre en el centro de Milwaukee, con inicio en Wisconsin Avenue y final junto al lago, y las autoridades esperan al menos 400000 personas, casi dos tercios de la población de la ciudad. Esa estimación puede quedarse incluso corta. Es la afición que pagó un récord de Serie Mundial de 2338 dólares por una entrada para el primer partido en el American Family Field y luego compró todos los vuelos que pudo encontrar de Milwaukee a Tampa para estar en el cierre.

Habrá también un toque local en la vitrina de recuerdos. Miller Brewing llenará 4400 latas limitadas Clinch Cans, 44 por cada uno de los 44 años desde la primera aparición de Milwaukee en una Serie Mundial en 1982, con cerveza que se estaba elaborando en el momento exacto en que el lanzamiento de Turang llegó a Bauers. Fox cerró su transmisión con un homenaje construido en torno a la voz de Bob Uecker, el querido narrador de los Brewers cuyas retransmisiones acompañaron décadas de espera. Era la voz adecuada para el momento, igual que una buena celebración compartida lo es en historias como la reina Mary firmando en persona entre hojas doradas de otoño: el trabajo bien hecho, celebrado en público y con la gente.

Campeones al fin. Nadie les quitará eso.


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