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Felipe VI cierra la Cumbre Iberoamericana en Madrid: «Hemos trabajado bien» y el relevo pasa a Honduras

Toda cumbre necesita una última palabra, y Felipe VI dio la suya a la de Madrid en la mañana de este jueves. Al presidir la sesión plenaria de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en la Galería de las Colecciones Reales, el Rey asistió al traslado de la Secretaría Pro Tempore de la Cumbre a la República de Honduras, anfitriona de la próxima edición en 2028, y cerró su discurso ante los líderes con una valoración poco frecuente en boca de un anfitrión: «Termino con mi más sincera enhorabuena: hemos trabajado bien por Iberoamérica y hemos dado un ejemplo valioso en un tiempo complejo».

La Casa Real, @casareal.es, contó la sesión con la fotografía de familia de la cumbre, una imagen que merece leerse con la misma atención que el discurso. Dos docenas de líderes posan en dos filas bajo un enorme fondo con el 30 en naranja y rojo y el nombre bilingüe del encuentro, Cumbre – Cimeira Iberoamericana, España – Espanha. El Rey ocupa la primera fila, traje oscuro y corbata azul de puntos, cerca del centro, sereno ante las cámaras. La publicación superó los 2.300 «me gusta» y decenas de comentarios en pocas horas entre los 1,46 millones de seguidores de la cuenta, una audiencia notable para el momento menos teatral de la semana: la foto de grupo al final del trabajo.

Foto: @casareal.es

De los ciudadanos primero a los acuerdos que vuelan

La plenaria del jueves tuvo en realidad dos discursos en uno, y la distancia entre ambos es la historia del día. Por la mañana, el Rey abrió la sesión de trabajo poniendo nota por adelantado a sus invitados, el encargo de los ciudadanos primero contado en la sesión plenaria en la Galería de las Colecciones Reales. Al cierre, el mismo anfitrión corregía el ejercicio, y sus palabras finales pasaron deliberadamente del elogio a la tarea: queda ahora desarrollar los acuerdos para que tomen vuelo, convirtiéndose en realidades tangibles, con la ayuda, siempre inestimable, de la Secretaría General Iberoamericana. Una cumbre, en la lectura del Rey, no termina cuando se firma la declaración; termina cuando un ciudadano, en algún lugar, puede tocar el resultado.

Esa vara de medir ciudadana se fijó mucho antes del jueves. La semana se abrió con la poesía del Teatro Real, donde Felipe VI se reconoció en el espejo de Iberoamérica y habló de la identidad compartida como brújula. Ganó su promesa más práctica con la presentación de la Tarjeta Iberoamericana de Discapacidad, una llave para la cultura, el deporte, el ocio y el transporte de 90 millones de personas. Y tomó forma pública la noche en que los Reyes inauguraron la cumbre en el Teatro Real. El día del cierre solo recogió los hilos: identidad, acceso, hospitalidad y, ahora, cumplimiento.

El relevo viaja a Honduras

El traspaso vivido dentro de la sesión merece su propio párrafo, porque es la manera en que esta comunidad demuestra que lo es. La Secretaría Pro Tempore, la custodia rotativa que prepara y sostiene cada cumbre, pasó en presencia del Rey a Honduras, que recibirá a los líderes en 2028. Treinta ediciones desde que las cumbres nacieron en 1991, treinta y cinco años de una conversación que ahora se confía a una república centroamericana: es un dato sobre la propia idea iberoamericana. La presidencia viaja, la sede pequeña con la misma seguridad que la grande, y el Rey de España cierra una edición felicitando a la sala y señalándola, con cortesía pero sin ambigüedad, hacia el trabajo que queda por hacer antes de que la próxima foto de familia se tome en Honduras.

Foto: @casareal.es


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