Algunas fotografías reales brillan, y esta directamente resplandece. El rey Abdalá II de Jordania posa bajo un sol radiante en Canberra, con un traje azul marino impecable, una corbata roja que destaca sobre la piedra clara y la cúpula verde que se alza a su espalda, y una pequeña bandera de Jordania en la solapa. La Corte Real Hachemita compartió el retrato en su cuenta oficial de Instagram, @rhcjo, el 14 de octubre, con un pie de foto de una sencillez muy real: Su Majestad el rey Abdalá II, en visita de Estado a Australia.
La visita, los días 13 y 14 de octubre, fue la segunda etapa de una gira que había comenzado en Malasia días antes. El rey partió de Amán el 10 de octubre para encadenar dos visitas de Estado, y en la capital australiana le esperaba una jornada completa: bienvenida ceremonial, conversaciones al más alto nivel y una declaración conjunta para cerrar la visita el día 14.
Un día completo en la capital
El miércoles en Canberra giró en torno a tres encuentros. El rey mantuvo conversaciones con el primer ministro, Anthony Albanese, tras las cuales Jordania y Australia emitieron una declaración conjunta. También se reunió con la gobernadora general, Sam Mostyn, para hablar de cómo reforzar las relaciones entre ambos países, y con el líder de la oposición en el Parlamento australiano, Angus Taylor, con quien repasó los profundos lazos que unen a Jordania y Australia. Es el ritmo clásico de una visita de Estado bien construida: gobierno, jefatura del Estado y Parlamento, todo en un solo día.
La víspera había mostrado la cara más cercana del programa. El 13 de octubre, el rey se reunió con representantes de organismos gubernamentales y organizaciones sin ánimo de lucro australianas dedicadas a la salud mental, para explorar vías de cooperación en materia de bienestar. Las giras reales se recuerdan por su ceremonial, pero son sesiones de trabajo como esta, prácticas y humanas, las que dejan resultados más duraderos. Un espíritu parecido al de la visita de Estado a Malasia, donde Abdalá II impuso la más alta condecoración jordana al sultán Ibrahim: diplomacia que se construye persona a persona.
Más de cincuenta años de amistad
En sus conversaciones con la gobernadora general, el rey expresó su orgullo por una relación bilateral que supera ya el medio siglo, y señaló los ámbitos en los que quiere escribir el próximo capítulo: la educación, el comercio y la inversión del sector privado en energía, infraestructuras, tecnología y minería. También agradeció el apoyo de Australia a Jordania en sectores clave y lanzó una cálida invitación turística, presentando las celebraciones del milenio de 2030, que conmemorarán dos mil años desde el bautismo de Jesucristo, como una ocasión perfecta para que los australianos visiten el lugar del Bautismo, en Betania, al otro lado del Jordán.
La declaración conjunta subrayó, además, el valor de unos vínculos comerciales y de inversión más fuertes para el empleo y la prosperidad de ambos países, con un compromiso de acercar a sus sectores empresariales y de profundizar la cooperación en educación e investigación. Una combinación de visión económica y cercanía muy en la línea de la jornada de palacio en Estocolmo, donde la reina Silvia puso a la infancia en el centro del debate: las casas reales como grandes anfitrionas de las conversaciones que importan.
Una gira para recordar
En Amán, la maquinaria de la monarquía siguió su curso con el príncipe heredero Al Hussein jurando como regente durante la gira de su padre. El público respondió al instante: el retrato de Canberra superó las veintidós mil reacciones en pocas horas entre los casi dos millones de seguidores de la cuenta real. Abdalá II viajó a Australia para celebrar medio siglo de amistad. A juzgar por esa imagen luminosa, el siguiente medio siglo ha empezado bajo el mejor sol posible.
Foto: @rhcjo








Sé el primero en comentar