Luxemburgo vivió este miércoles una inauguración de las que dejan buen sabor de boca. La Gran Duquesa Estefanía visitó ArtCity, la exposición con la que la Fondation Elysis presentó en la Galerie Simoncini a los artistas, las obras y las publicaciones de su Atelier Art, el taller de arte de la fundación.
Foto: Cour grand-ducale
Arte nacido dentro de una fundación dedicada al cuidado
El nombre de Elysis suena en Luxemburgo, sobre todo, a cuidado de personas, por su residencia de Kirchberg. Su Atelier Art es el alma creativa de la casa: un taller donde se crea arte, se publica y ahora, con ArtCity, se expone en una de las galerías con solera de la capital, en la Rue Notre-Dame. La Corte lo describió como una ventana única al trabajo y las publicaciones del taller, y la Gran Duquesa le dedicó exactamente la atención que merecía, conociendo a los artistas y deteniéndose ante cada obra.
Que se detuviera no sorprende a nadie. Estefanía apoya el arte y la artesanía de Luxemburgo desde su boda, y respalda a los creadores del Gran Ducado con mecenazgos como el de la asociación De Mains de Maitres. En esta misma revista hemos celebrado estos días a otra real apasionada por crear, la reina Sonia de Noruega y sus gigantescas macetas de cerámica. La Gran Duquesa luxemburguesa cultiva la otra cara de la misma pasión: encontrar el arte ajeno y llevarlo al escaparate.
Los niños de Sainte-Sophie preguntan a los comisarios
El momento más entrañable de la jornada lo protagonizaron los más jóvenes. Alumnos de la escuela Sainte-Sophie plantearon sus propias preguntas a los comisarios de la exposición, que respondieron presentando las obras con todo detalle. Así, la inauguración se convirtió en una conversación entre generaciones: niños que preguntan, comisarios que explican y artistas que ven cómo su trabajo cumple su función, hacer hablar a la gente.
La música puso el resto. Cuatro intérpretes, Olga Volosenco, Olga Kozlova, Jennifer Lortie y Elena Reshetnikova, acompañaron el acto y convirtieron la visita en una pequeña fiesta. Cuatro músicas, una clase escolar, una sala llena de arte nuevo y una Gran Duquesa en su salsa: ArtCity lo tuvo todo, menos rigidez.
Del andén a la galería en 24 horas
La visita cerró además una pareja de actos muy reveladora del nuevo reinado. Solo un día antes, esta revista contó cómo la Gran Duquesa visitó el dropIn de la Cruz Roja junto a la estación de Luxemburgo, un servicio que lleva abierto desde 1998. El martes, el barrio de la estación; el miércoles, una galería de arte. Ese recorrido, del cuidado a la cultura sin cambiar el tono cercano, está definiendo el estilo de la nueva corte luxemburguesa mejor que cualquier discurso.
También sale ganando la propia galería. La Galerie Simoncini ha mostrado a generaciones de artistas luxemburgueses e internacionales, y ArtCity sumó a sus paredes un nombre distinto: el taller de una fundación, exponiendo junto a los profesionales. Esa mezcla es sana para todos. Los artistas del taller ganan público de verdad y exigencia de verdad. La galería gana una historia que ningún montaje comercial puede comprar. Y el visitante gana un descubrimiento precioso: parte del arte más interesante de la ciudad este mes no nació en un estudio de moda, sino en el taller de una fundación dedicada al cuidado, hecho por personas que crean porque crear, en sí mismo, es una alegría que merece compartirse. Quien pase estos días por la Rue Notre-Dame tiene una cita pequeña y luminosa esperándole.
Para los artistas del Atelier Art, la jornada fue la recompensa a su trabajo. Sus obras cuelgan ya bajo el título ArtCity en la Galerie Simoncini, vistas por la Gran Duquesa, comentadas por escolares y difundidas por las fotografías de la Corte mucho más allá de la Rue Notre-Dame. Eso, y no otra cosa, es lo que persigue una inauguración.









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