Pulsa «Intro» para saltar al contenido

Hisako en Nairobi y Hitachi en Tokio: el balance de septiembre de las casas menores de la familia imperial japonesa

Las historias de la realeza japonesa no siempre empiezan por el emperador. A veces empiezan por los familiares que sostienen, semana a semana, buena parte del trabajo público de la institución. El miércoles 14 de octubre de 2026, la Agencia de la Casa Imperial publicó en su cuenta de Instagram, seguida por unos 2.502.740 usuarios, el balance de septiembre de 2026 de las cuatro casas menores de la familia imperial: la casa Hitachi, la casa de la princesa Tomohito de Mikasa, la casa Mikasa y la casa Takamado. Dos carruseles, con unos 17.476 y 25.913 «me gusta» respectivamente, reunieron un mes que va de una visita de cortesía a un presidente en Nairobi a una ceremonia tradicional en una residencia de Tokio.

La fotografía principal del primer carrusel es la de la princesa Hisako de Takamado, con un traje lila, junto al presidente de Kenia, William Ruto, entre dos banderas kenianas y bajo el escudo del país, con la palabra Harambee, el lema nacional de tirar todos a una. La imagen, acreditada a la Oficina del Presidente de Kenia, corresponde a la visita de cortesía del martes 8 de septiembre, durante el viaje no oficial de la princesa a Kenia. Es una composición pensada para durar: una princesa con un color inolvidable, un jefe de Estado a su lado y los símbolos nacionales enmarcando la escena.

Una conferencia que dio la vuelta a Kenia

Hisako no viajó a Kenia solo para la foto. Lo hizo como presidenta de honor de BirdLife International con motivo de la segunda Cumbre Mundial de Rutas Migratorias, y la prensa keniana, como The Star y DiploBrief, siguió con atención su conferencia. Su argumento fue claro y muy práctico: proteger la naturaleza exige mucho más que declarar zonas protegidas. Los pueblos indígenas y las comunidades locales son esenciales, y hay que apoyar los medios de vida para que los propios residentes y los jóvenes puedan cuidar el entorno. Además, como las aves migran cruzando fronteras, ningún país puede resolver solo los problemas ambientales. Su ejemplo más llamativo fue el efecto en cadena del declive de los buitres en la India: menos buitres significaron más ratas y una serie de cambios en los ecosistemas y en la sociedad.

Después llegó el detalle más bonito del viaje. Según informó Nairobi News, en los huertos de Kakuzi Plc, en el condado de Murang’a, la princesa salió a observar aves y fotografió dos especies migratorias, el abejaruco europeo y el águila pescadora. Ambas se reproducen en Europa y vuelan a África en la temporada de septiembre y octubre, así que son la prueba viva de su conferencia: un ave fotografiada en Kenia puede haber criado a sus polluelos a miles de kilómetros. Esa relación entre naturaleza y comunidades es también el corazón de historias como la de las aves marinas que podrían ayudar a las islas a crecer al ritmo del mar, donde los pájaros vuelven a ser protagonistas del equilibrio del planeta.

Tradición en Tokio, el mismo septiembre

El segundo carrusel abre con un tono muy distinto. Su imagen principal muestra al príncipe Masahito de Hitachi, sentado en silla de ruedas y con una chaqueta clara, junto a la princesa Hanako, recibiendo en su residencia, el martes 15 de septiembre, a una fila de oficiales recién nombrados de la Guardia Imperial. Es la audiencia tradicional para los nuevos guardias de palacio, conocida como Shinnin Kogu Goeikan. El príncipe Hitachi, hermano menor del emperador emérito Akihito, es presidente de honor de numerosas organizaciones culturales y de bienestar, y la fotografía transmite exactamente eso: continuidad, serenidad y una nueva generación que toma el relevo.

El contraste entre ambos carruseles explica por qué estas casas importan tanto. Las casas menores cargan con gran parte de la agenda pública imperial en cultura, bienestar, diplomacia y deporte, a menudo lejos de los focos que siguen al trono. Esa labor constante y discreta conecta con la manera en que otras casas reales construyen su imagen pública, desde Felipe VI presidiendo en Tarragona la reunión del Patronato de Poblet hasta la reina Sonja de Noruega, artista de la arcilla, con sus macetas gigantes en Oslo. En cada monarquía, el trabajo diario lo hacen muchas manos; en Japón, el balance de septiembre lo muestra con nombres y apellidos.

Hay, además, un dato curioso en las cifras de la publicación. El segundo carrusel, el de la ceremonia tradicional de los Hitachi, superó en «me gusta» al primero, el del viaje presidencial: unos 25.913 frente a 17.476. El público de la Agencia, parece, premia la continuidad tanto como el glamur de un viaje internacional. Es la misma lección que dejó el balance anterior de la familia del heredero, que contamos en el resumen de septiembre de los Akishino en la apertura de los Juegos Asiáticos: la monarquía más antigua del mundo ha aprendido a contarse mes a mes, con álbumes cuidados que permiten ver la temporada completa.

Septiembre, visto así, tuvo una forma muy definida. Una princesa en lila defendiendo en Nairobi que la naturaleza se protege con las comunidades, y fotografiando abejarucos en un huerto keniano días después. Un príncipe y una princesa recibiendo en casa a los nuevos guardianes del palacio. Diplomacia fuera, tradición dentro, y cuatro casas menores sosteniendo mucho más de la institución de lo que se ve desde fuera. Ese es el verdadero titular de este balance, y merece ser leído con calma.

Photo: @kunaicho_jp

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *