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Los Reyes presiden en Barcelona la entrega del Premio Planeta 2026 a Isabel Allende por La hora antes del Alba

Barcelona vivió este jueves 15 de octubre su gran noche de las letras, y la Casa Real estuvo en el centro de la escena. Los Reyes, Felipe VI y Letizia, presidieron en la Fira de Barcelona la entrega del Premio Planeta 2026, que ganó Isabel Allende con su novela La hora antes del Alba. Fue la edición número 75 de un galardón que se entrega cada 15 de octubre desde 1952, y la fotografía oficial lo resume todo: el Rey aplaudiendo a un lado, la Reina aplaudiendo al otro, y entre ambos la escritora, con el cabello blanco y una sonrisa enorme, sujetando con las dos manos el trofeo plateado del Planeta.

La Casa Real compartió la velada en su cuenta oficial de Instagram, @casareal.es, en un carrusel publicado a las 14:33 UTC que en pocas horas superó los 4.700 me gusta y se acercó a los 90 comentarios entre sus 1,44 millones de seguidores. Hubo también una felicitación calurosa para el finalista, Sergio Hernández Carrasco, autor de La añoranza, cuyo segundo puesto está dotado con 200.000 euros, una cifra que convierte esta cita en una noche capaz de cambiar dos carreras literarias a la vez.

El premio literario más rico del mundo se entrega el día de Santa Teresa

El dato sigue sorprendiendo fuera de España: la ganadora del Premio Planeta recibe 1.000.000 de euros, lo que lo convierte, económicamente, en el premio literario más valioso del mundo para una sola novela. Lo creó en 1952 José Manuel Lara Hernández, fundador de la editorial Planeta, y siempre se entrega el 15 de octubre, día de Santa Teresa, porque Teresa era el nombre de su esposa. El Rey retomó ese hilo en su discurso y recordó que cada 15 de octubre el premio ha dado cabida a una pluralidad de voces y perspectivas, ha reconocido trayectorias consolidadas y ha ayudado a descubrir a nuevos autores.

Ese equilibrio entre nombres consagrados y descubrimientos es la firma del Planeta. En sus 75 ediciones ha hecho ambas cosas, año tras año, y el Rey se detuvo en lo que los libros ganadores hacen por quienes los leen: son historias muy distintas, capaces de despertar emociones, suscitar preguntas y ampliar la mirada de los lectores. Es una descripción generosa y exacta de por qué un salón lleno de editores, escritores y lectores sigue reuniéndose en Barcelona en la misma fecha de otoño, tres cuartos de siglo después.

La frase de la noche la escribió una ganadora de 1954

El Rey recuperó a Ana María Matute, ganadora del Planeta en 1954, para la frase que enmarcó toda la velada: el que no inventa, no vive. Cinco palabras que describen la carrera de la propia Allende tan bien como describen el premio. La libertad de imaginar otras vidas, vino a decir el monarca, es lo que permite a los lectores reconocerse en experiencias ajenas, acercarse a realidades distintas de la suya y descubrir, en esa diversidad, tanto lo que nos une como lo que nos hace diferentes.

Allende, nacida en Chile y una de las autoras en lengua española más leídas del mundo, ha construido una obra entera sobre esa libertad. Desde que La casa de los espíritus la presentó ante el público mundial en 1982, sus novelas han cruzado continentes, generaciones e historias familiares, traducidas una y otra vez. Verla con el trofeo del Planeta en esta etapa de su carrera, flanqueada por un Rey y una Reina que la aplaudían, fue asistir a un homenaje de la literatura en español a uno de sus monumentos vivos, y ver cómo ese monumento devolvía la sonrisa.

Una semana cultural que empezó entre piedras de 875 años

La gala puso el broche a un día cultural extraordinario para el Rey. Esa misma mañana, en Tarragona, había presidido la reunión del Patronato del monasterio de Poblet, la visita que contamos en nuestro reportaje sobre Felipe VI en Poblet, donde calificó la abadía de testimonio vivo de la historia. Patrimonio por la mañana y literatura por la noche: el patrón de este otoño real es claramente cultural, como también lo fue la visita de los Reyes a las aulas de Melilla y Ceuta a principios de semana, en la línea de otros reportajes de esta casa como la inauguración de la conferencia GEA por Naruhito y Masako.

Hay un argumento silencioso en todas estas citas, y el jueves se hizo visible. Una monarquía que acude a escuelas, monasterios y entregas de premios literarios está diciendo que un país debe valorar el aprendizaje, la memoria y la imaginación. Cuando se apagaron los aplausos en la Fira de Barcelona y Allende siguió aferrada a su trofeo, el Planeta número 75 había hecho lo que el Rey dijo que hace siempre: dar cabida a otra voz, honrar una trayectoria admirable y enviar a los lectores a buscar una novela nueva sobre la hora antes del alba. Hay premios que solo recompensan un libro. Este, esta noche, celebró la idea de que inventar historias es una forma de vivir, y los Reyes estuvieron allí, aplaudiendo, para decirlo.

Photo: @casareal.es

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