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Veinte años por el planeta: Alberto II celebra su fundación en Montecarlo junto a Sylvia Earle

MONACO – Veinte años cuidando el planeta merecen una gran sala, un gran público y una gran entrada. El viernes 16 de octubre de 2026, el príncipe Alberto II de Mónaco celebró las dos décadas de acción ambiental de su fundación con la ceremonia de los Planetary Health Awards 2026 en la Salle des Etoiles del Sporting Monte-Carlo, ante cerca de 400 invitados, y con una cifra que resume la velada: más de 850 proyectos realizados en veinte años.

La imagen elegida por el Palacio, firmada por Frederic Nebinger, lo cuenta todo sin necesidad de palabras. Alberto, sonriente con un traje azul intenso y una pequeña insignia circular en la solapa, cruza el escenario del brazo de la doctora Sylvia Earle, la legendaria oceanógrafa, mientras a sus espaldas brillan corales y un fondo marino de un azul profundo. Earle, de traje negro y con sus características gafas de cristales suaves, se apoya en su brazo con una sonrisa amplia, como la vieja amiga del príncipe que es en el mundo de la conservación de los océanos.

Tres galardones, tres rincones del planeta

Los premiados de este año dibujan el mapa de la fundación. El doctor David Obura, científico keniano y especialista en arrecifes de coral, fue reconocido por su trabajo para preservar los ecosistemas marinos. CorPower Ocean, una empresa sueca que desarrolla tecnología para generar electricidad a partir de la energía de las olas, representó la innovación limpia. Y Hindou Oumarou Ibrahim fue distinguida por su defensa de los derechos de los pueblos indígenas y de su conocimiento ancestral frente al cambio climático.

Kenia, Suecia y el Sahel en una misma noche monegasca. La combinación no es casual: proteger lo que existe, inventar lo que falta y escuchar a quienes mejor conocen la tierra y el mar. Es la misma filosofía que se vio esta semana en la agenda del Principado, entre galas de ballet como la noche joven del New York City Ballet y la vida cultural que impulsa la familia principesca.

El príncipe da las gracias a sus equipos

En su discurso, citado por el Palacio, Alberto II quiso compartir el mérito. Al pensar en todas las personas que han permitido a la fundación llevar a cabo más de 850 proyectos en veinte años, a veces en circunstancias difíciles, mencionó en primer lugar a sus equipos, cuya competencia, dedicación y entusiasmo calificó de fuente inagotable de energía y orgullo. Recorrió en una sola frase el corazón del Amazonas, los pasillos de la ONU, las aldeas del Sahel y las salas de negociación de las grandes ciudades, y aseguró que cada encuentro le confirmó que hay mucha más gente de buena voluntad de la que solemos creer. También dio las gracias a los cientos de miles de voluntarios y activistas que en todo el mundo protegen ecosistemas, restauran hábitats, vigilan especies y apoyan a las comunidades locales.

La otra gran protagonista fue la propia Earle. Exploradora residente de la National Geographic Society e icono mundial de la conservación oceánica, pronunció un discurso que el Palacio calificó de inspirador y en el que reiteró la importancia de preservar nuestro planeta azul. Su presencia junto al príncipe no fue un adorno: fue la garantía científica y moral de la noche.

Un aniversario con datos que hablan

Hay un dato que conviene subrayar para el público de España y América Latina, donde la figura de Alberto II se sigue con especial simpatía: 850 proyectos en 20 años suponen un ritmo de más de cuarenta iniciativas anuales sostenido durante dos décadas. No es una campaña, es una institución. La publicación del Palacio reunió 1.390 «me gusta» en sus primeras horas, otra señal de que la fotografía del traje azul y la sonrisa de Earle conectó con el público.

Esa continuidad recuerda a otras historias de compromiso real que esta revista sigue de cerca, como la entrega del Premio de Composición de la reina Sofía en Madrid, donde el patrocinio paciente también se convierte en legado. En Mónaco, cuando se apagaron las luces de la Salle des Etoiles, quedó una conclusión clara: el príncipe ambientalista ha hecho de la defensa del planeta la obra de su vida, y el viernes, del brazo de Sylvia Earle, lo celebró como se celebran las cosas que importan, rodeado de los suyos y mirando al mar.

Foto: Frederic Nebinger / Palais princier

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