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Confirmado un tercer tipo de magnetismo en el telururo de manganeso

Los libros de texto de física no cambian a menudo. Esta semana, una línea de esos libros se hizo un poco más larga. Un equipo liderado por el SLAC National Accelerator Laboratory ha confirmado el altermagnetismo como una tercera fase magnética, con resultados publicados en Science el 29 de octubre de 2026, en un artículo titulado Chiral altermagnon in MnTe.

Durante décadas, los científicos reconocían dos formas de magnetismo en materiales que actúan por sí solos: el ferromagnetismo y el antiferromagnetismo. Los ferromagnetos son los familiares, los que se pegan a la puerta de la nevera. Los antiferromagnetos esconden su magnetismo, con espines atómicos vecinos que apuntan en direcciones opuestas y se cancelan entre sí. El altermagnetismo se sitúa entre ambas ideas y más allá de ellas. Se postuló por primera vez en 2022 y desde entonces los investigadores han ido reuniendo pruebas a su favor. Este resultado da a esas pruebas un centro firme.

Conoce el telururo de manganeso, conocido como MnTe

El material en el centro del trabajo es el telururo de manganeso, o MnTe. Durante mucho tiempo se lo trató como un antiferromagneto convencional. Hace unos años, los teóricos empezaron a sospechar que era otra cosa. En un altermagneto, los espines siguen alternando arriba y abajo como en un antiferromagneto, pero la estructura cristalina que los rodea retuerce el panorama. Las dos direcciones de espín no son simples copias en espejo. Ese giro otorga al material algunos comportamientos que normalmente esperarías de un ferromagneto, sin el magnetismo externo intenso de uno de ellos.

El autor principal, Daniel Jost, científico asociado en SLAC y en el Stanford Institute for Materials and Energy Sciences, describió el momento con sencillez. Explicó que los científicos habían visto en los últimos años fenómenos que no encajaban bien en el viejo modelo de dos cajas y que venían recopilando pruebas de un tercer tipo que tiende un puente entre las dos clases. El equipo cree que sus resultados ofrecen una confirmación experimental sólida de que esta tercera fase es real.

La pista era la lateralidad

La pieza que faltaba era la quiralidad. Quiralidad significa lateralidad. Tu mano izquierda no puede superponerse limpiamente a tu mano derecha, y una escalera de caracol gira en un sentido y no en el otro. En el MnTe, el equipo buscó un patrón con mano, parecido a una espiral, en la estructura magnética: una firma que un antiferromagneto convencional no debería mostrar.

Para encontrarla, llevaron el material a la European Synchrotron Radiation Facility y usaron su línea de luz ID32, que produce haces de rayos X polarizados y muy controlados. Dispersaron sobre la muestra rayos X con polarización circular izquierda y derecha y compararon las respuestas. Un material quiral trata esos dos tipos de luz de forma diferente. El MnTe lo hizo. La diferencia fue clara y apuntó a una estructura magnética quiral en los espines del material.

La coautora Rachel Nickel, de la ESRF, ayudó a diseñar el experimento, y ese trabajo de diseño importa. Una medición débil o desordenada habría dejado la pregunta abierta. En su lugar, el equipo obtuvo una señal lo bastante limpia como para repetirla. El primer experimento se realizó en 2024. El equipo lo repitió a principios de 2025 y confirmó el resultado anterior. Solo entonces el artículo siguió adelante. Esa paciencia merece notarse. Las grandes afirmaciones en física deben sobrevivir a una segunda vuelta, y esta lo hizo. El cuidado por verificar dos veces recuerda al de otros equipos que hemos seguido aquí, como los de la red de drones que conecta hospitales para mover muestras entre centros, donde repetir la medición es parte del oficio.

Por qué un giro cambia la historia

Piensa en dos filas de flechas que alternan arriba y abajo. En un antiferromagneto simple, intercambiar las filas no cambia nada esencial. En un altermagneto, el cristal que rodea esas flechas está girado de un modo que rompe esa igualdad. Los electrones que se mueven por el material sienten la diferencia. Sus energías se dividen en patrones ligados a la dirección, un poco como carriles de una carretera que no son del todo paralelos. Ese comportamiento direccional es justo lo que gusta a quienes diseñan dispositivos, porque la dirección puede transportar información.

Jost describió la firma quiral como el terreno experimental sólido para afirmar que el altermagnetismo pertenece a una clase propia. En otras palabras, no fue un ejercicio de cambio de etiquetas. La medición encontró algo que las viejas categorías no podían explicar.

Qué podría significar para la electrónica y la espintrónica

El resumen honesto es primero la promesa y después los productos. Los dispositivos funcionales todavía están por delante, y los investigadores no pretenden otra cosa. Aun así, la dirección es emocionante. La espintrónica es el campo que usa el espín del electrón, y no solo su carga, para almacenar y procesar información. Un material que ofrece señales parecidas a las de un ferromagneto sin un campo magnético externo intenso resulta atractivo para ese trabajo. Los campos externos pueden perturbar los bits cercanos. Un altermagneto podría, en principio, empaquetarse de forma más densa y conmutarse de modos útiles manteniéndose magnéticamente silencioso para sus vecinos.

Eso podría importar en la electrónica avanzada, donde la densidad y el consumo de energía son presiones constantes. Componentes más pequeños, más frescos y más eficientes ayudarían a todo, desde los centros de datos hasta el portátil de una mesa de cocina. Nada de eso llega mañana. Los equipos todavía necesitan formas fiables de hacer crecer estos materiales, cambiar sus estados, leerlos y fabricarlos a escala. Cada uno de esos pasos es su propio proyecto de investigación.

Una búsqueda más amplia ya tiene brújula

Un altermagneto confirmado hace más afilada la caza de otros. Los investigadores pueden preguntar ahora qué materiales relacionados muestran la misma señal quiral, cuáles funcionan a temperaturas más cálidas y cuáles combinan bien con los materiales de chip que ya existen. El postulado de 2022 dio al campo un mapa. El resultado con MnTe, publicado en Science, confirma que al menos un destino de ese mapa es real y alcanzable, en la misma línea de avances verificados que esta casa celebra, como la apertura de un colegio que transforma la vida diaria de miles de escolares en Madagascar: pasos concretos que abren caminos nuevos.

Para los estudiantes que se encuentran con el magnetismo por primera vez, la historia tiene un encanto sencillo. El mundo tuvo dos tipos de imanes en el libro de texto durante décadas. Un grupo de experimentadores cuidadosos, usando luz con mano en una línea de luz en Europa y un análisis liderado desde California, demostró que hay tres. Así crece la ciencia: sin prisas, pero en público y con las pruebas sobre la mesa.


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